NUESTRA ENSEÑANZA Y TRANSMISIÓN DEL 
 Y O G A

Un Yoga basado en el trabajo y experiencia personal

Al igual que ocurre con otras muchas cuestiones, el aprendizaje del Yoga es complicado en solitario. Se necesita de alguien que enseñe y sirva de guía en el camino. Alguien que ya haya pasado por donde el alumno está ahora y pueda orientarle en ese viaje . Por eso la formación de nuestros profesores y profesoras no es solamente académica y técnica, sino que también implica un proceso personal, es decir la vivencia trasformadora del Yoga.         

Creemos que el Yoga, como ciencia viva, debe ser impartido desde la propia experiencia personal. El profesor de Yoga se realiza cada día a sí mismo, tanto en sus clases, como en la experiencia de su propia vida, y es a través de este conocimiento directo y personal como va enriqueciendo las clases y se capacita para conectar con sus alumnos

Encontrar el maestro interno  

En la tradición del Yoga existe la figura del maestro, que es aquella persona que habiendo realizado el Yoga en sí mismo, es decir el contacto con el centro, es capaz de ayudar de forma eficiente a que otras personas encuentren dicho centro. El instructor o profesor de Yoga enseña las técnicas y las actitudes necesarias en la práctica del Yoga. El maestro llega al corazón del practicante haciéndole que sienta el Yoga en toda su dimensión. En algún momento del recorrido evolutivo, todo profesor, si sigue adelante con su trabajo personal, acaba convirtiéndose en maestro.     

No sólo se habla en Yoga de un maestro/a externo, además está el concepto del maestro interno, refiriéndose a aquel aspecto interno donde reside la sabiduría inherente a todo ser humano. En el corazón de toda persona existe un referente interno al que debemos aprender  a escuchar y en el que debemos apoyarnos a la hora de vivir y tomar decisiones. Por naturaleza ya somos sabios y conocedores, a partir de ahora debemos conectar con la fuente de dicha sabiduría.

La palabra Naradeva hace referencia a esa entidad interna que reside en el corazón de todo ser humano.         

En Naradeva, creemos en la figura del maestro/a como referente en el camino, pero no debemos perder nunca la capacidad de pensar, ni nuestro poder individual transfiriéndolo a otra persona o grupo. Por ello nuestra postura en referencia al maestro/a es que su única función es propiciar la conexión con nuestro propio maestro interno, nuestro Naradeva, que es al final el único maestro que nos devuelve el poder perdido.     

Además, creemos que debemos vivir atentos a la Vida, que como maestra supremo nos habla a través de diferentes canales.

 Equilibrio entre lo masculino y lo femenino      

En estos tiempos de confusión en los que vivimos, creemos que el éxito en cualquier proyecto necesita de un equilibrio tanto interno como externo de la energía masculina, simbolizada por Narayana, y la femenina, simbolizada por Yoga Devi. Queremos dar la misma importancia a la tierra en la que sembramos que al sol que anima el crecimiento.        

De la unión armoniosa de estas dos energías depende nuestra realización, y cuando no se da, proyectamos el desequilibrio en nuestra realidad externa, en forma de desorden social, el cual ha vivido históricamente y aún hoy parece estar lejos de ordenarse.

En Naradeva no pretendemos el predominio de ningún tipo de energía, sino el desarrollo y la fusión de ambas para desplegar al verdadero Ser Humano. Nos parece tan importante la capacidad masculina de analizar, discriminar o planificar; como la capacidad femenina de sintetizar, globalizar y sentir. La conjunción de ambas energías propiciará el funcionamiento completo de nuestro cerebro, permitiendo el desarrollo armonioso de nuestra mente analítica, sintética, asociativa y resolutiva.

"El Maestro externo tiene que propiciar y estimular el encuentro con el Maestro interno,

nunca sustituir a este" 

                                                                               Ananta